domingo, 27 de enero de 2008

Luz



Modelos de farol y candil que se utilizaban en Roucos hasta aún bien avanzado el siglo XX.
La electricidad llegó a Roucos hacia 1941.

Bazar Che

Las familias de Roucos a mediados del siglo pasado solían surtirse de loza y cacharros para la cocina en el Bazar Che de la villa de Ribadavia (dista de Roucos unos 7 km). Ahora está a punto de cerrar sus puertas definitivamente.

Casi y Doro

Los hermanos Casiano y Heliodoro, más conocidos por Casi y Doro. Residentes por un tiempo en Roucos. Visitantes asiduos de la aldea. Hijos de Casiano y Claudina, ambos nacidos en Roucos.
Ayer tarde tomaban el sol apoyados en la pared de la iglesia de San Lorenzo da Pena; los separa y une una bajante de humor envidiable.

viernes, 25 de enero de 2008

Hórreos

Hilera de hórreos en la aldea de Varille (a unos 5 km de Roucos). Típicos graneros de la comarca, para guardar las mazorcas de maíz y calabazas; también conocidos por cabaceiros.

Algunos vecinos de Roucos

Vecinos de Roucos (de izquierda a derecha): Indalecio más conocido por Chucho; Justo (hijo de Manolo Labula), Xocas y su hermana Consuelo (hijos del sr. Xoquín y Segunda), Manolo (marido de Dorinda) y, un poco tapada por éste, Milucha (esposa de Chucho, hermana de Dorinda e hijas de Antonino y Angustia de O Rincón).
Fotografía el día del entierro de Tere, en Pereiró, Vigo.

miércoles, 23 de enero de 2008

Los chopos del sr. Gumersindo


La aldea de Roucos se articula en torno a un campo público de aproximadamente una hectárea de forma romboidal. Este campo desde tiempos lejanos está poblado de viejos cerezos, los cuales pertenecen a distintas casas de la aldea. Esta zona pública recibe el nombre de O Campo, en medio del cual está ubicada la fuente con tres estanques, uno para el agua de las casas, otro que fue utilizado como abrevadero para el ganado y un tercero más amplio se utilizaba como lavadero.
A mediados, aproximadamente, del siglo XIX los antepasados de Gumersindo Pérez (hijo de la sra. Euxenia de O Outeiro, prima carnal de Adolfo Montero Deza), plantaron en O Campo tres chopos; el primero a unos veinte metros de la casa de la fuente, otro delante de la bodega de don Amando Puga Santoro (que luego sería, por herencia en agradecimiento a los servicios prestados por este matrimonio en su casa como caseros, la casa de Heliodoro y Soledad) y el tercero a la orilla del camino central de la aldea haciendo esquina con el sendero, hoy desaparecido, que conducía a a fuente.
Los vecinos todos estaban en desacuerdo con estos tres árboles que no daban fruto y afeaban el conjunto formado por los cerezos. El sr. Gumersindo nunca se dio por aludido, y allí medraban los tres chopos; concretamente, el que estaba a veinte metros de la casa de la fuente había adquirido en la década de los treinta del siglo pasado el grosor de tres hombres juntos.
Una noche de 1934 ó 35, cuando toda la aldea dormía, una tremenda explosión hizo que todos los vecinos saliesen de sus camas y se asomasen a las puertas preguntándose qué había ocurrido, qué había sido tamaña explosión. Enseguida encendieron algunos faroles de carburo y se acercaron al centro de O Campo. Allí estaba el grueso chopo derribado con su copa apuntando hacia la fuente, reventado su tronco a una altura de poco más de un metro del suelo. Alguien había perforado el tronco y previa introducción de unos cartuchos de dinamita la había hecho explosionar. De alguna manera el pueblo había decidido desacerse de la presencia de esos árboles que consideraban poco productivos y afeaban su campo. Como el consenso parecía muy amplio no hubo denuncias y a nadie por tal hecho castigaron.
Como es de suponer enseguida se supo de sus autores. Éstos fueron dos de los hijos de Gabriel Losada (nacido en AQuintá en la familia de Os Vilaos, con fama de gente valiente y fuerte) y Felisinda Seoane (nacida en Noia, de donde procedían los zapateros que operaban por O Ribeiro) que vivían en O Rincón (en la casa que hoy es de los herederos de Eulogio y Ramona): Ignacio y Manuel, más conocido éste por Labula. En Roucos y en la la aldea de al lado, A Quintá, había por aquel entonces varios canteros, con lo que la manera de obtener la dinamita no era tarea difícil; ellos, Ignacio y Manuel O Labula, pusieron el arrojo que los caracterizaba. Poco tiempo después estos hermanos ofrecieron al matrimonio formado por Heliodoro y Soledad el volar el chopo que tenían delante de su casa. Tal vez por temor a que de paso se viniese abajo su vivienda, bien por no involucrarse en un acto vandálico —y aplaudido por todo el puebo—, dijeron que gracias, que encontrarían la manera de que el sr. Gumersindo talase ese chopo. Así ocurrió. Por esas fechas enfermó la sra. Euxenia de O Outeiro, madre del sr. Gumersindo, necesitando de una persona que la cuidase. Es entonces que Soledad se ofrece a cuidar a la sra. Euxenia y en pago de ello el sr. Gumersindo debería cortar el chopo de delante de su casa. La sra. Euxenia fue atendida debidamente hasta su muerte y el chopo en cuestión talado.
Del tercer chopo, el que estaba junto al sendero de la fuente, ya nadie recuerda cómo desapareció del lugar.
Ésta es la historia de los tres chopos del sr Gumersindo siempre denostados por la vecindad.

miércoles, 9 de enero de 2008

Recetario del Doctor Raposo, año 1785





FORMULARIO,
Ó
RECETARIO QUIRÚRGICO,
aprobado
por el Real Protomedicato,
y mandado observar en los Reales Hospitales;
traducido del latín al castellano con muchas etimologías,
y el modo de obrar de cada medicamento, para que los Cirujanos se puedan valer de los muchos, y eficaces antídotos que contiene en la defensa de la salud pública.
Por el Dr. Don Felix Eguía.
Médico que fue de dichos Hospitales.
Quinta impresión muy corregida,
Madrid MDCCLXXXV

Este libro procede una de casa de Osmo (a 3 km. de Roucos).
(Archivo de Amando González)

Libreta de anotaciones






Manuel González Arias (Freás de Ourantes 1890 Roucos 1984), estuvo emigrado en Buenos Aires de 1904 a 1912 aproximadamente; allí trabajó en la cantina de un cinematógrafo y después pasó a taxista con coche de caballos; de aquel país se trajo esta libreta. Al casarse, hacia 1914, con Eudosia Montero Puga (Roucos 1885 - 1967) se establecieron en Roucos y pusieron una tienda.

Aquí algunas páginas con anotaciones de puño y letra de Manuel, también conocido por O Tendeiro.
(Archivo de Amando González)

lunes, 7 de enero de 2008

Tere, in memoriam

María Teresa Fernández del Río, de todos conocida por Tere, esposa de Lalo, ha fallecido ayer. Ha sido una de las vecinas más queridas del pueblo. Hoy descansa en el panteón familiar. Todo el pueblo la acompañó; todo el pueblo ha quedado mudo de dolor.

De Tere podemos decir todos: fue una mujer buena. Con ella un trozo irreparable de Roucos también se ha ido.

En la primera fotografía Tere y su hija Mónica en el comedor de su casa, siempre abierta para todos, rodeadas de parte de su amplia familia.

Te quisimos en vida, te recordaremos siempre. Tú también ya eres para siempre una parte de Roucos en nuestros corazones. Si un día los de Roucos ponen nombre a su plaza principal... ninguno mejor que el Plaza de Tere.

martes, 1 de enero de 2008

Por la Verea

Camino entre viñedos en la Verea. Casas de Roberto y José, hijos de Ramón y Avelina.